Don Santo era el vecino de mi casa de infancia. Estaba casado con doña Gregoria, y su jardín huerta eran sus hijos.
En el fondo, dentro del gallinero, tenían una higuera, que creció de un retoño que él trajo de España. Cuando no estaba, con mis hermanos estirábamos los brazos en el más severo silencio, para alcanzar algunas brevas sin que él se diera cuenta.
Ahora, ya doblando la curva de la madurez, imagino que Don Santo espiaba divertido desde adentro para vernos disfrutar de sus higos.
Ahora que él y Gregoria no están, decidí hace un tiempo llevarme ese pedazo de infancia a mi nueva casa.
Así que investigué y me decidí a experimentar mi primer acodo aéreo (http://articulos.infojardin.com/arboles/acodo-acodos-aereo-arboles.htm). No pueden perderse de hacer esa experiencia.
Es una técnica maravillosa por la cual uno saca un clon de un árbol en muy poco tiempo, y ya maduro para dar frutos a la temporada siguiente.
Así fue que el primer año dio 4 ó 5 higos, El verano pasado debe haber dado unos 20 ó 30 (los de abajo fueron todos de mi hijo menor), y este año es un señor árbol que ya me superó en altura y se despierta en esta primavera con una energía envidiable.
Es la misma savia que corre desde hace unos 100 años y que comenzó en algún lugar de España.
No hay comentarios:
Publicar un comentario